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09 de junio de 2012 • 19:26

El Messi de Argentina se parece cada vez más al del Barcelona

 

Con tres goles, el último de ellos decisivo a seis minutos del final, Lionel Messi fue el as de espadas de Argentina en su triunfo 4-3 ante Brasil el sábado en un amistoso celebrado en East Rutherford, mostrando que puede jugar en su selección nacional tan bien como en el Barcelona.

Los números de Messi en sus últimos cuatro partidos con la albiceleste son alucinantes con ocho goles que sellaron otras tantas victorias: uno a Colombia (2-1), tres a Suiza (3-1), uno a Ecuador (4-0) el pasado 2 de junio y tres a Brasil este sábado.

"Estoy muy contento por el resultado, más allá que era un partido amistoso, esto lo necesitamos para crecer", señalo Messi en declaraciones a la prensa al final del partido.

"De a poquito nos vamos haciendo fuertes, como grupo y como equipo", agregó, al referirse al equipo argentino.

Desde su debut en la selección mayor en 2005, marcado por su expulsión menos de un minuto después de haber entrado al campo en un encuentro ante Hungría (2-1), Messi lleva convertidos 26 goles.

Es cierto que a Messi le queda todavía la deuda de llevar a Argentina a grandes títulos, tras conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 y el Mundial Sub-20 en Holanda-2005.

Pero de a poco, y a fuerza de goles, el triple Balón de Oro está acallando las críticas que recibió durante mucho tiempo en Argentina por la caída en su rendimiento cuando pasaba del Barcelona a la selección.

"Está en un momento excepcional. Por suerte es argentino y lo podemos disfrutar nosotros", afirmó el entrenador argentino Alejandro Sabella.

Sabella indicó que su selección no intenta jugar como Barcelona, sino de manera más vertical, porque no cuenta con los jugadores del equipo catalán, en referencia a los mediocampistas Xavi e Iniesta.

Los elogios de Sabella para Messi encontraron un eco en el entrenador brasileño Mano Menezes, quien reiteró que el argentino es "el mejor jugador del mundo" y admitió que nadie ha encontrado aún la forma de pararlo.

"Es capaz de tocar cuatro balones y hacer tres goles", dijo resignado Menezes, confesando que quizás su joven equipo brindó demasiados espacios a la estrella de 24 años.

Messi volvió además a ganarle su duelo personal al astro brasileño Neymar, de 20 años y uno de los aspirantes a su trono, tras la final del Mundial de Clubes entre Barcelona y Santos en diciembre de 2011 en Japón que se saldó con una victoria 4-0 del equipo catalán y dos goles de la 'Pulga'.

La única vez que las dos estrellas se habían enfrentado con las camisetas de sus países había sido en un amistoso en diciembre de 2010 en Doha (Catar) que Argentina ganó 1-0 con un gol precisamente de Messi.

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