Fútbol

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22 de junio de 2012 • 15:57

Grecia no podrá repetir el milagro de 2004

 

Grecia no podrá repetir su hazaña de hace ocho años, cuando fue campeona de Europa por sorpresa, al ver cortada su aventura en este 2012 en los cuartos de final de la Eurocopa, al perder por 4-2 ante Alemania en un partido en Gdansk en el que se topó con la realidad.

Su filosofía defensiva no fue suficiente en un partido donde echó de menos a su capitán Giorgos Karagounis, uno de los hombres que habían estado en el mítico Europeo de Portugal-2004 con el técnico alemán Otto Rehhagel.

El actual entrenador, el portugués Fernando Santos, no podrá reeditar el logro de entonces tras un partido en el que la lógica imperó, con una Alemania superior ante un equipo que se resistió como pudo durante los noventa minutos y que sólo pudo soñar cuando empató 1-1 al inicio de la segunda parte.

Karagounis tuvo que ver desde fuera el encuentro, pero su equipo le tuvo muy presente. De los titulares, sólo Kostas Katsouranis continuaba en el equipo con respecto al del milagro de hace ocho años.

Esta Grecia es más vulnerable que la de entonces.

Su Eurocopa comenzó en el partido inaugural, empatando 1-1 con la coanfitriona Polonia, antes de quedar al borde del adiós con una derrota 2-1 ante la República Checa, pero los helenos sellaron su clasificación con un triunfo 1-0 sorprendente que motivó además la eliminación rusa.

Su defensa esta vez ha sido menos consistente y los cambios no han ayudado. Avraam Papadopoulos se lesionó en el primer partido contra Polonia y tuvo que ser cambiado, mientras que Sokratis Papastathopoulos fue expulsado durante ese primero encuentro en el torneo, lo que obligó a Katsouranis a retrasarse.

Kyriakos Papadopoulos no será tampoco el "Materazzi griego", el defensa central reserva que se convierte en héroe del torneo, como fue el original italiano en el Mundial de Alemania-2006.

Las dificultades políticas y económicas de Grecia, sumida en una profunda crisis por su enorme deuda pública, no podrán olvidarse con un éxito deportivo y el país volvió a toparse, en esto también, con una Alemania intratable.

Ni David y Goliat, ni "guerreros" en busca de ganar la guerra, nada funcionó para una Grecia superada por la fuerza de la realidad.

El torneo, eso sí, puede considerarse ya como satisfactorio para un equipo que llegaba con el cartel de 'cenicienta' y que supo aprovechar su fortuna, al caer en el grupo teóricamente más débil, para colarse entre los ocho mejores del continente, algo en lo que pocos confiaban antes de la competición.

Más difícil incluso parecía el reto tras la segunda jornada de la primera fase, cuando el equipo era colista con un punto, pero la alegría de la victoria ante los rusos fue la gran alegría para sus sufridos aficionados durante esta estancia en Polonia.

¿Hay motivos para el optimismo de cara a los próximos desafíos? Sí y no. El equipo tiene una moral a prueba de balas y es fiel a sí mismo, pero acusa la falta de calidad individual y sus jugadores más emblemáticos tienen ya una edad elevada.

El objetivo ahora será clasificarse para el Mundial de Brasil-2014, donde el equipo tiene una llave teóricamente sencilla, frente a Eslovaquia, Bosnia, Lituania, Letonia y Liechtenstein.

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