Fútbol Internacional

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18 de julio de 2012 • 12:32 • actualizado el 17 de septiembre de 2012 a las 14:20

"Ibra": el rebelde sueco que llega a territorio francés

El sueco Zlatan Ibrahimovic muestra su nueva camiseta en el estadio del Parque de los Príncipes, en París, el miércoles 18 de julio de 2012, tras firmar un acuerdo con el Paris Saint Germain (PSG). Ibrahimovic llegó procedente del Milan por unos 20 millones de euros (25 millones de dólares) y firmó un contrato por tres años.
Foto: Thibault Camus / AP

Zlatan Ibrahimovic pisa territorio francés. El rebelde sueco llega a otra Liga en la que demostrar una vez más que sus dotes futbolísticas y goleadoras pueden imponerse a su mal carácter, un problema que le ha provocado siempre roces con los entrenadores.

Parecía que "Ibra" había encontrado en el Milán un acomodo definitivo después de pasar por cinco equipos -Malmoe, Ajax, Juventus, Inter y Barcelona-, pero en esta ocasión motivos de equilibrio financiero del club rojinegro le han enviado al PSG francés.

Dice la prensa italiana que el artillero sueco no quería marcharse. Había cerrado una magnífica temporada, con un total de 35 goles, 28 de ellos en la Liga italiana, de la que fue el máximo anotador. Era el centro de atención del proyecto rojinegro. Afirman que está enfadado con el traspaso. No lo demostró en sus primeras declaraciones en París: "Este es otro sueño hecho realidad en mi carrera".

El Milán lo fichó en julio de 2010 para desafiar, junto con el brasileño Robinho, al Inter y sirvió, ya que le arrebató el título liguero al eterno rival. En el último campeonato, el "scudetto" se lo llevó el Juventus.

Zlatan no es un jugador fácil. Es de los que necesitan sentirse mimados. En caso contrario, les domina el malhumor. Y la bronca.

Mientras la hinchada del Milán lamenta la marcha de "Ibra", la del PSG vive en estado de euforia, ya que el sueco se une al brasileño Thiago Silva, también traspasado por el Milán (global de los dos: 76,05 millones de dólares), a los argentinos Ezequiel Lavezzi y Javier Pastore, contratado el pasado año, y al italiano Marco Verratti.

Los dueños del club, el fondo de inversión Qatar Sport Invesyments, han gastado 175 millones de euros (214, 6 millones de dólares) en las dos últimas temporadas para convertir al PSG en uno de los grandes europeos. Y pueden llegar más estrellas. Se habla del brasileño Kaka (Real Madrid).

Zlatan se incorpora, pues, a un club que quiere ser grande. Y eso será del agrado del delantero sueco, capaz de anotar goles de espléndida factura o de deambular por el campo como un sonámbulo cuando tiene un día malo.

"Zlatan puede cambiar la historia del PSG", dijo el director deportivo del club parisino, el brasileño Leonardo, ex técnico del Inter y del Milán. El precio: 15,3 millones de dólares por temporada (firma por cinco campañas), además de las primas.

El delantero sueco accede a la plantilla del PSG después de haber hecho una buena Eurocopa, aunque Suecia no pasó de la primera fase, en su vuelta a la selección después de su complicada relación con el anterior técnico, Lars Lagerbäck, que le apartó del equipo varios meses por indisciplina.

El éxito lo ha acompañado siempre en su ya extensa carrera, con la excepción discutible quizás del Barcelona, desde que comenzó a jugar al fútbol en Rosengård, el barrio multicultural de Malmoe adonde emigró su familia: croata y católica su madre, bosnio y musulmán su padre.

Zlatan -"hecho de oro" en serbocroata- empezó a demostrar sus habilidades en el FBK Balcan y de ahí pasó al Malmoe, el club donde se formó y del que saltó en 2001 al Ajax de Ronald Koeman por 8 millones de euros (9,8 millones de dólares), traspaso récord en el fútbol sueco.

Tras explotar con la selección en la Eurocopa 2004, donde anotó un sublime gol de espuela a Italia, pasó a jugar en el "calcio", escenario de sus años más brillantes, tanto en el Juventus, que pagó 19 millones de euros (23,3 millones de dólares), como en el Inter (46 millones, -564 millones de dólares), y Samuel Eto'o) y hasta ayer en el Milan (24 millones de euros, 27,4 millones de dólares).

El mayor lunar en su carrera es su paso por el Barcelona, donde pese a dejar unas cifras goleadoras aceptables, acabó saliendo por la puerta de atrás, tras ser desplazado por Messi a la banda y luego al banquillo, y producirse un choque de personalidades con su entrenador, Pep Guardiola.

Otros lunares son sus encontronazos con los árbitros o con jugadores rivales, lo que le ha acarreado más de una sanción. O las pugnas dialécticas, ya que es un jugador que no se muerde la lengua cuando se cuestiona su valía.

Toca ahora al italiano Carlos Ancelotti sacar el mejor partido a una estrella indomable, que en sus primeras declaraciones en París dejó claras sus intenciones: "He llegado a un 'dream team'...He venido aquí para ganar y nada más".

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