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27 de junio de 2012 • 07:36

Mario Gómez, el goleador que se inspiró en Chile

 

Mario Gómez, principal carta del triunfo de Alemania en las semifinales de la Eurocopa-2012 el jueves en Varsiovia ante Italia, ha tenido un renacimiento futbolístico desde que se inspiró en el minero homónimo chileno que fue rescatado del pozo de San José de Copiapó.

Aquella historia de los 33 mineros rescatados en 2010 llevó al Torero (juego de palabras por sus orígenes españoles y 'tor', que en alemán significa 'gol') en cierto modo a salir de su pozo futbolístico, tras llegar del Stuttgart al Bayern Múnich a precio de oro y con promesa de hacer historia.

En la Eurocopa-2008, el técnico Joachim Löw lo había llevado como parte de ese cambio generacional que imponía en la Mannschaft, pero tuvo un torneo para el olvido, errando incluso goles abajo del arco. "Me preguntaba por qué me pasó a mí", decía sin tanto optimismo.

En el Bayern la cosa no mejoraba y quedó relegado. Era el cuarto atacante en los planes de Luis van Gaal y se hablaba en los pasillos del Allianz Arena de librarse del chico que costó 30 millones de euros en 2009. Se hablaba de cederlo al Liverpool o donde fuera.

Hasta que la motivación volvió a su cuerpo cuando observó por televisión cómo luchaban los mineros para seguir con vida durante meses, enterrados en el estómago de la Tierra.

"Mi lema en la vida es que no hay que darse por vencido. Siempre vale la pena seguir adelante. Eso lo sintieron los mineros con mucho más intensidad que cualquiera de nosotros. El fútbol es una actividad en la que se necesita mucha resistencia, pero esta se necesita en la vida en general", explicaba.

Gómez piensa que desde el famoso rescate, seguido en vivo por millones de personas en todo el mundo, la buena estrella lo acompaña y ahora lo catapulta a soñar con el título de la Eurocopa-2012, algo que Alemania no lográ desde 1996.

El delantero de 27 años con abuelos paternos de Albuñán hizo una asociación de números que le cerraron en sus cábalas: 33 mineros rescatados, como el número de mi camiseta; el noveno minero liberado se llamaba igual que él; sus antepasados se habían dedicado a la minería en Granada.

Aquel minero era el más viejo y experimentado de la tropilla, Mario Gómez Heredia, el que le cambió la vida al Torero, que usa la casaca 33 porque una vez en la selección Sub-15 no había otro número de camiseta y al final marcó.

El 'clic' fue el 10 de octubre de 2010, cuando anotó un tanto después de ocho meses, lo celebró pensando en Chile.

Pero no terminan ahí las cábalas: "Cuando miré el teléfono celular en el vestuario, habían entrado 33 mensajes felicitándome por mi actuación", recordó Gómez en Hanóver a la televisión germana.

"Me iba a ir bien por una cuestión de destino. No podía fallar, estaba escrito", resumió su optimismo, luego de jugar de titular tras mucho tiempo, porque van Gaal tenía lesionados a Klose, Arjen Robben e Ivica Olic.

Desde aquel día, Gómez, que relegó a su amigo Miro al banquillo y luego al destierro a la Lazio de Roma, tuvo una trepada meteórica al Olimpo del gol. Lleva 3 tantos en Polonia y Ucrania, luego de una temporada en la que hizo 12 con los bávaros en la Champions.

"En el fútbol, como en la vida en general, se necesita mucha resistencia", dice Gómez, sabiendo que él también "salió de un pozo".

Su canciller, Angela Merkel, fanática número uno de la Mannschaft, se hizo eco de su historia y cuando visitó al presidente chileno Sebastián Piñera en octubre de 2010 le entregó una camiseta del Bayern con el 33 de Gómez.

Pero enseguida le aclaró a su homólogo que era para Gómez Heredia, el valiente minero que le cambió la vida al '9' de Alemania.

Tras la Eurocopa-2008 y el Mundial-2010 sin marcar, Mario Gómez ahora busca la Bota de Oro en esta Eurocopa, inspirándose en aquellos chilenos que lucharon por vivir.

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