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07 de agosto de 2012 • 15:59

El readmitido Makhloufi apabulla en la final de 1.500

El atleta argelino Taoufik Makhloufi, recalificado para la final olímpica de 1.500 por los delegados técnicos, puso colofón a la quinta jornada del atletismo en los Juegos con una victoria insultante que sorprendió más todavía en contraste con el naufragio de los grandes favoritos, los kenianos.

El keniano Asbel Kiprop, campeón mundial, que pretendía emular al presidente del Comité Organizador de Londres 2012, Sebastian Coe, revalidando su título olímpico, acabó duodécimo y último, y Kenia, que llegó a pensar en un triplete inédito en 104 años, no pasó del séptimo lugar de Silas Kiplagat.

Hace 24 horas Makhloufi estaba fuera de la final de 1.500. El juez de carrera de la primera ronda de 800 decidió descalificarlo por entender que no había prestado su esfuerzo de buena fe, al abandonar su serie cuando sólo había recorrido cien metros.

La Federación Argelina alegó que Makhloufi se había retirado para no agravar sus molestias en una rodilla, en vísperas de la final de 1.500, y los delegados técnicos, a la vista del informe médico, decidieron readmitirlo. Ahora es campeón olímpico y con una superioridad insólita cuando se enfrentaba a atletas de tanto peso en la historia reciente.

Chepseba y el bahrainí Belal Mansoor Alí, hombro con hombro, marcaron la pauta en las primeras vueltas: 58.30 el 400, 1:58.63 el 800. La carrera discurría sin novedad hasta que el propio Chepseba empezó a forzar la máquina a 600 del final.

Kiprop empezó a sufrir en el penúltimo paso por la recta principal. Poco después del toque de campana, Makhloufi tomó posiciones en cabeza y a 300 metros del final cambió bruscamente para ganar con insultante facilidad (3:34.08), precediendo al estadounidense Leonel Manzano (3:34.79) y al marroquí Abdalaati Iguider (3:35.13).

En 100 metros vallas, la australiana Sally Pearson, campeona del mundo y mejor atleta femenina del año 2011, se alzó con la victoria pero con muchos más apuros de lo previsible. Sólo dos centésimas (12.35, récord olímpico, frente a 12.37) la separaron de la estadounidense Dawn Harper, que cruzó la meta por delante de su compatriota Kellie Wells (12.48).

El saltador de altura ruso Ivan Ukhov, en posesión de un título mundial y otro europeo en pista cubierta, conquistó su primera medalla de oro al aire libre con una marca de 2,38 y una ventaja de cinco centímetros sobre el estadounidense Erik Kynard.

El tercer peldaño del podio estuvo más poblado que nunca en una final olímpica: tres atletas, el catarí Mutaz Essa Barshim, el canadiense Derek Drouin y el británico Robert Grabaz -campeón de Europa- empataron en 2,29 metros.

Ukhov, un atleta imprevisible pero de calidad acreditada, parecía haber encontrado este año la solidez que le faltaba al aire libre. Su salto de 2,39 en los campeonatos nacionales figura al frente de la lista mundial de la temporada.

El defensor del título, el ruso Andrey Silnov, que este año había saltado 2,37, no pasó hoy de 2,25.

El discóbolo alemán Robert Harting, invicto en 28 concursos durante los dos últimos años, se ha proclamado campeón olímpico con un lanzamiento de 68,27 metros, seguido del iraní Ehsan Hadadi (68,18) y del estonio Gerd Kanter (68.03).

Doble campeón del mundo, Harting buscaba en Londres su primera medalla olímpica después de quedarse a las puertas en Pekín 2008. Pero Hadadi le hizo frente hasta la penúltima ronda, en la que el germano obtuvo su lanzamiento ganador.

En su segunda juventud, el lituano Virgilijus Alekna, campeón olímpico en Sydney 2000 y Atenas 2004, buscaba con 40 años una nueva medalla, después de haber alcanzado los 70 metros por primera vez en cuatro años, pero se ha quedado a las puertas del podio.

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