Con un objetivo común, que es levantar el trofeo dentro de quince días en el césped del All England Lawn Tennis and Croquet Club, también conocido como la ''catedral'', los grandes velan raquetas con motivaciones, envites y sentimientos diferentes.
El N.1 mundial, el serbio Novak Djokovic, tras un año 2011 fulgurante tuvo que bajar a tierra precisamente en la temporada disputada sobe la ''batida'' o polvo de ladrillo. En los últimos cuatro meses perdió seis partidos, entre los cuales las finales de Montecarlo, Roma y Roland Garros ante su escolta en la clasificación mundial, el español Rafael Nadal.
Para no perder su posición de privilegio, el belgradense, de 24 años, muy amenazado por Nadal y el suizo Roger Federer (N.3), debe revalidar su título londinense.
Precisamente, el mallorquín, tras una serie de siete derrotas ante ''Djoko'', en particular en la épica final del Abierto de Australia de este año, se ha recuperado y es candidato a ganar un torneo que ya obtuvo en dos ocasiones. Así como ha mejorado su inglés también se ha adaptado mejor a la hierba, donde tiene mucho para decir.
Pero, ''Rafa'' es un jugador ubicuo. "Estoy muy contento de la manera en que me ha ido durantes los últimos dos meses, y desde el inicio de la temporada. Pero pensar en ganar otro título en Wimbledon sería algo arrogante y loco", afirmó en conferencia de prensa.
Más que sobre la posibilidad de recuperar el N.1, el balear, de 26 años, medalla de oro en singles en Pekín-2008, habló sobre el espíritu olímpico.
"Es allí (en los JO) donde se comprende qué es el espíritu deportivo. Jugar por la simple pasión de hacerlo. Para mí éste es el verdadero espíritu deportivo", explicó.
En cuanto a Federer, ''el mejor de todos los tiempos'', en caso de ganar su séptimo título en Londres igualaría el récord del mítico estadounidense Pete Sampras. Como siempre, a sus 30 años, el de Basilea puede aún brillar en su torneo preferido, también el primero del Grand Slam que ganó en su carrera (2003).
"Tengo que jugar mejor (...) Sueño con el título, no puedo negarlo. Igualar a Pete sería algo absolutamente fantástico. Lo admiraba mucho en mi juventud", destacó el helvético.
Además, el gran crédito local, Andy Murray, N.4 mundial, tiene mucha presión sobre sus hombros. Por un lado, este rey sin corona debe intentar ganar un título que no logra un británico desde hace muchas décadas, cuando lo hiciera Fred Perry (1936). Y, en esta temporada, habrá ''dos Wimbledon'': el torneo del Grand Slam y el de los Juegos Olímpicos.
"Creo que en cualquier deporte jugar como local es visto como una gran ventaja (...) Cuando he jugado aquí, he disfrutado del reto, también he disfrutado jugando ante una multitud apasionada, eso me ha ayudado", afirmó el escocés.
Entre las mujeres, la rusa Maria Sharapova llega con mucha ambición tras ganar su primer Roland Garros y, a sus todavía jóvenes 25 años, le gustaría volver a ganar el título del Gran Slam que obtuvo con apenas 17.
"Por supuesto, estoy muy contenta con lo que he logrado, pero eso no me predispone a no querer lograr más", dijo Sharapova. "Tal vez haya una nueva historia (tras la de París) en la que centrarme aquí. Quedan tantas cosas aún por lograr", añadió.
Las hermanas estadounidenses Williams siempre son candidatas en Londres cualquiera sea su desempeño anterior. Serena, a pesar de un mal comienzo en París (al igual que Venus), es candidata a su quinta consagración en el césped de Wimbledon.
Mucho se habla de la posibilidad de que su hermana mayor, Venus, así como ella misma, cuelguen la raqueta. No obstante, ha negado esta posibilidad. "No tengo la menor intención de parar de jugar, y no creo que ella (Venus) tampoco. Definitivamente estamos conectadaa por la cadera (en ese sentido, como siamesas)", afirmó Serena, quien espera disfrutar en el torneo.
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